Del opio del pueblo al fetichismo de la mercancía. Marx entre religión, alienación y fetichismo.
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Universidad de Valparaíso
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La presente investigación consta de tres capítulos. El primero de ellos, dedicado al desarrollo de la crítica de la religión en el joven Marx, se analiza los principales elementos conceptuales con los cuales Marx se sirve para elucidar el carácter enigmático y mistificador de la realidad dominada por la teología-política protestante. La fuerza de la crítica de la religión en Marx, no radica en su denuncia instrumental, sino, en el enfoque radicalmente distinto al de sus correligionarios.
Para Marx, la cuestión religiosa es abordada desde su base terrenal que la sustenta, si bien, reconoce en la religión el carácter de ser una conciencia invertida, esta es sólo así, por el carácter invertido de la realidad misma, ergo, la conciencia social religiosa, en cuanto invertida es una proyección real de un fenómeno cualitativamente superior y de primer orden. De allí, que no basta con iluminar las conciencias de los hombres con ideas puras y racionales (proyecto acorde y en sintonía a los procesos secularizadores), hace falta, por lo tanto, socavar los cimientos mismos de la realidad social que la sustenta y la produce (en Marx esto comienza con el cuestionamiento crítico de las categorías autonomizadas que estructuran la realidad social). El opio que constituye la religión sólo es el paliativo para escapar de esta miseria de lo real.
Esta primera parte de la investigación finaliza, con el análisis del concepto de alienación extraída de los famosos Manuscritos de 1844, a lo cual está dedicado expresamente el segundo capítulo, eslabón que media entre la temprana crítica irreligiosa y el Marx maduro de la economía política.
El análisis de los dos primeros capítulos de esta investigación está abocado al estudio de tres obras elementales comprendidas en el periodo que abarca desde 1842 a 1844, a saber, La cuestión judía, la Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel y los Manuscritos económicos-filosóficos de 1844. A lo largo de todo este trabajo analítico, podrá evidenciarse la sutil línea que une el joven Marx y el Marx maduro. De esta forma, el objetivo diacrónico se probará en la explicación misma de los textos analizados. En última instancia, con la intención de reafirmar el carácter de esta investigación y su objetivo principal, es decir, deducir de la crítica de la religión del joven Marx la crítica de la economía política, elaborada la primera de ellas en su juventud bajo el rótulo de “el opio de los pueblos”, y ya en su madurez, rotular el carácter de su investigación como una crítica del valor y del fetichismo.
El último capítulo de esta investigación está abocado a repasar los análisis de Marx respecto a la economía política, sintetizado en largos años de estudios y aprendizajes, concentrando todos sus esfuerzos en la publicación de su obra cumbre, El Capital. El estudio del primer capítulo de esta obra permitirá entrar en la estructura social objetiva de la cual todos los sujetos modernos se hallan como participes, sean conscientes o no de este campo social que los domina. Los resultados obtenidos evidenciarán finalmente la notable similitud habida entre la crítica irreligiosa y la crítica categorial de la economía política. Esta similitud se remarca en la forma en cómo los productos del trabajo adquieren vida propia, siendo éstos los actores sociales y sus productores los predicados que el trabajo social necesita para la existencia mágica de las mercancías.
Este proceso de otorgar cualidades subjetivas y sociales a las cosas, o bien, la forma material que bajo las condiciones sociales de producción capitalista asumen las relaciones sociales de producción, proceso conocido como reificación, acaba no sólo con la puesta en escena de las categorías económicas como fetiches sociales, que en cuanto a su existencia sacro-profana, encubren y dan sentido a una realidad donde los predicados se hallan invertidos en cuanto tal, es decir, los individuos y sus relaciones adoptan la forma material de cosas y las cosas propiedades autónomas de sujetos sociales.
Este proceso finaliza, y con esto también la presente investigación, en lo que Marx denomina como el movimiento autonomizado del valor, es decir, comprender la lógica del capital y sus metamorfosis como un fin en sí mismo, con movimiento propio, donde el capital adopta la forma de un «sujeto automático» (Cf. Marx, 2015: p. 188).